Docere, delectare, movere.

Tal vez exista un tiempo en el que los recuerdos recobrados sean vividos como si nuestras propias personalidades estuviesen allí y compartiesen la emoción y el temor de aquellos días antiguos. Un tiempo en el que los rostros del pasado pasen de nuevo a la vida en nuestra imaginación, en que volvamos a caminar junto a ellos en lugares ya desvanecidos. Toda piedad e ingenio son impotentes para alterar el pasado, o incluso para cambiar la frecuencia con que avanzamos hacia el futuro. Pero es posible que no siempre sea así. Una sola partícula puede moverse en el espacio o en el tiempo, sin que sea posible determinar qué proceso ha sufrido. El único tiempo que existe es el reloj interno del átomo y la frecuencia con la que vibra, Si se reúne un conjunto de átomos, no hay problema para determinar en qué sentido fluye el tiempo: siempre transcurre el a dirección del desorden.

Originales unicos. Emulsión liquida sobre cartón, aplicada con pincel.